Jesús Silva Herzog (1892-1985) fue uno de los verdaderamente grandes del México del siglo XX.
Revolucionario, estadista, economista, nacioanlista y marxista, don Jesús fue también de esa clase de personas en cuya trayectoria vital se dieron cita de manera ejemplar virtudes fundamentales como las de la honradez, la firmeza y la valenatía, amalgamadas por una genuina y generosa pasión intelectual proyectada a escala hispanoamericana.
Instituciones y sucesos tan importantes como el Fondo de Cultura Económica, la Facultad de Economía de la UNAM, Cuadernos Americanos, la historia de la Revolución mexicana, o la expropiación petrolera de 1938 misma, son ininteligibles si no se miran a través de las aportaciones que en ellas tuvo, de manera destacada y protagónica, aunque desinteresada en términos pesonales, de Jesús Silva Herzog. En estas épocas tan magras y mediocres, la necesidad de hombres de su talla y templanza se hacen dramáticamente patentes.
Estas evocaciones están dedicadas a recordar su figura, su obra y su legado.
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