Dentro del conjunto de repúblicas hispanoamericanas, Bolivia presenta acusadas particularidades que, desde una primera aproximación hecha desde los campos antropológico y etnológico -en donde aparecen los contornos de la nación étnica-, determinan su dialéctica interna de configuración como nación política; pero cuando se miran las cosas desde una escala continental y universal, dialéctica y materialista (no idealista ni infantil), el caso boliviano, por más naciones étnicas que puedan acaso ser reconocidas -tal y como ha sucedido ya en su última constitución en donde se reconocen más de 30 naciones étnicas-, no es susceptible de aislarse dentro del cuadro continental en tanto que la tensión entre naciones étnicas y nación política es una dialéctica presente en cualquier estado contemporáneo del presente.
En este Debate de Plaza de Armas, conversamos muy polémicamente con Antonio Hernández y David Gómez, intentando señalar las contradicciones que, desde las coordenadas de Plaza de Armas, están embrollando ideológicamente las cosas en Bolivia (cruzando descontroladamente la antropología con la historia y la política) de una manera cuyas consecuencias, por impredecibles, pueden ser a nuestro juicio, en el límite, catastróficas.
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